Koblenz una marca con décadas de éxito

pone la mirada firmemente en el futuro tecnológico


 



Por Enrique Vega


La marca mexicana Koblenz, que durante décadas ha sido el motor silencioso detrás de la limpieza y la cocina en millones de hogares, ha decidido que es momento de evolucionar. 

No se trata solo de renovar su catálogo, sino de una transformación profunda en la forma en que una de las empresas con mayor tradición en el país entiende a las familias de hoy.

Bajo el concepto "Casa Koblenz", la firma presentó su nueva visión estratégica liderada por Héctor Lara, gerente de mercadotecnia. La apuesta es ambiciosa: unificar todas sus divisiones —desde sus icónicas aspiradoras hasta sus estufas y reguladores de energía— bajo una narrativa que prioriza la conexión humana sobre la simple ficha técnica.


Una historia que se conecta con el presente

Para Lara, el éxito de Koblenz en los próximos años no dependerá solo de los vatios o la potencia de sus motores, sino de su capacidad para "conectar". 

"Nuestros productos se conectan a la luz para funcionar, pero nosotros queremos conectarnos con la vida de las personas", señaló durante la presentación. Esta filosofía busca que el consumidor vea en la marca un aliado que facilita un hogar más sano, limpio y, sobre todo, seguro.

La nueva línea de productos refleja esta tendencia. En la cocina, las estufas de empotre ahora integran tecnologías de convección, respondiendo a la creciente demanda de los mexicanos por una alimentación más saludable. 

Por otro lado, la división de Floorcare evoluciona hacia modelos inalámbricos y silentes, entendiendo que el hogar moderno es ahora también un espacio de trabajo donde el ruido y los cables sobran.



El futuro tiene rostro digital

Quizá el paso más audaz de esta renovación sea su nueva campaña publicitaria. En un giro inesperado para una empresa de su trayectoria, Koblenz ha dejado de lado las cámaras tradicionales para abrazar la Inteligencia Artificial.

La marca presentó su campaña con videos generados íntegramente por IA, donde los protagonistas —una familia hiperrealista bautizada como la familia "Casa Koblenz"— representan el nuevo aspiracional del consumidor: moderno, eficiente y tecnológico.

Esta decisión no solo busca optimizar la producción visual, sino lanzar un mensaje claro: Koblenz es una marca con décadas de historia, pero con la mirada puesta firmemente en el futuro tecnológico.




Blindaje para la inversión familiar

En un contexto donde los electrodomésticos y dispositivos personales son cada vez más costosos, la firma también refuerza su división de energía.


Los nuevos reguladores y supresores de picos no se presentan como un accesorio más, sino como el escudo necesario para proteger el patrimonio tecnológico de las familias ante las variaciones de voltaje, un problema recurrente en muchas zonas del país.

Al final, la estrategia de "Casa Koblenz" es una apuesta por la permanencia. En un mercado inundado por marcas extranjeras de paso, Koblenz recurre a su herencia de calidad mexicana para recordarnos que conocer el hogar del cliente es tan importante como la tecnología que se pone dentro de él.




Sobre sommelier Mónica H. Ferriz. Abogada de profesión, Sommelier por vocación, recolectora de amigos, aficionada a las risas y los buenos momentos. Siete años de experiencia en la organización de eventos y catas de vino. Egresada y certificada por la Academia de Asociación de Sommeliers Mexicanos, así como por Wines of Argentina. Fundadora de Círculo Vinez club de vino y ajedrez en Ciudad de México, espacio que promueve la cultura y amor por estos dos mundos fascinantes. Miembro de una familia de Maestros del deporte mental, fundadores de la Escuela Nacional de Ajedrez hace 50 años y del tan querido Club México.

Su amor por el vino, cuyos aromas la remontan a su niñez en las cabañas remotas del Parque Nacional La Marquesa cercano a la Ciudad de México, en donde su familia solía reunirse a jugar y a compartir el clásico queso, pan y vino, la llevaron a iniciar su formación como Sommelier con la intención de vivir la sublime bebida con consciencia, compartir conocimiento, experiencias, pero sobre todo las bondades, la pasión y el placer que genera una buena copa de vino, así como las historias de cada botella y las que se tejen alrededor de ella, promoviendo su cultura y consumo responsable.
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Un espacio en dónde
hay un delicioso redescubrimiento
de los sabores




Por Sommelier Mónica H. Ferriz

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Hay lugares que no solo se visitan, se sienten. Fonda Fina es uno de ellos.

Llegué con una expectativa clara: comer bien. Pero salí con algo mucho más difícil de provocar… memoria.

Fonda Fina habita exactamente en ese punto donde los recuerdos y el presente se encuentran. No llega con estridencia, ni con la necesidad de impresionar. Llega, más bien, como llegan los recuerdos: sutil, envolvente, inevitable.

Esta vez no fui sola. Fui con mi madre. Mi catadora oficial de la buena cocina. La mujer que me enseñó a entender un platillo antes de explicarlo. Ella, que aprendió de mi abuela. Y mi abuela, que vivió el nacimiento de aquellas fondas económicas tras la Revolución Mexicana, donde comer era un acto cotidiano, pero también profundamente comunitario.

Sentarnos juntas a la mesa no fue casualidad. Fue continuidad.

Desde el inicio, el espacio marca el ritmo: hay calma. Una calidez que no proviene solo de los materiales o la luz, sino de una intención clara de recibir. De hacerte sentir parte.

La cocina de Juan Cabrera, en diálogo con Jorge Vallejo, no busca reinventar la tradición. La entiende. Y desde ahí, la traduce.

La coliflor —a las brasas, con miel de agave y hoja santa— apareció como una pausa inesperada. Una entrada que no pide atención, pero la merece toda. 

Los molotes de plátano macho, dorados y tibios, trajeron consigo otra capa de memoria: el dulzor que abraza, el mole negro que acompaña sin invadir, el queso fresco y ese chimichurri de limón que despierta todo lo demás.

El momento que me detuvo fue el mole de olla, o, mejor dicho, su recuerdo.

Un plato seco con short rib, acompañado de un puré cremoso de coliflor, chile ancho y café. Y, sin embargo, ahí estaba: el caldo invisible. El eco intacto del sabor original. Esa capacidad —tan técnica como emocional— de conservar la esencia de un platillo que vive, en teoría, de su forma líquida.

No era solo ejecución. Era precisión emocional.

Volteé a ver a mi madre. Asintió.




La pesca del día llegó después, limpia, exacta, sin artificio. Como si entendiera que no necesitaba más que su propio origen.

Para entonces, el tiempo ya había cambiado de ritmo.

Comer dejó de ser una secuencia y se volvió conversación.

El servicio entendía perfectamente ese pulso: presente sin ser invasivo, cálido sin ser forzado. Hay una hospitalidad genuina que no se ensaya, se siente. Y eso, como la buena cocina, es difícil de fingir.

El ambiente permite algo cada vez más escaso: escucharse. Hablar sin esfuerzo. Estar. Y de pronto, casi como un guiño generacional, comenzaron a sonar Emmanuel y Mijares, bajito, como si alguien hubiera entendido que ciertas canciones no necesitan volumen, solo contexto.

Canté un poco entre platillos. Mi madre sonrió.

El final llegó con un flan de queso, caramelo y nata. Clásico. Sin artificio. Como esos postres que no buscan sorprender porque ya pertenecen a la memoria colectiva.

Al salir, hubo una certeza compartida: queremos volver. Con más familia. Con más tiempo. Con más hambre de seguir entendiendo todo lo que aún guarda esta cocina.

Porque Fonda Fina no es solo un restaurante.

Es un punto de encuentro entre lo que fuimos, lo que aprendimos y lo que seguimos buscando cuando nos sentamos a la mesa.

En una ciudad que corre y cambia todo el tiempo, hay algo profundamente valioso en encontrar un lugar donde la memoria no solo se respeta… se sirve.

Porque a veces, el verdadero lujo no está en descubrir algo nuevo… sino en reconocerlo.


RRSS: @fondafinamx



Sobre sommelier Mónica H. Ferriz. Abogada de profesión, Sommelier por vocación, recolectora de amigos, aficionada a las risas y los buenos momentos. Siete años de experiencia en la organización de eventos y catas de vino. Egresada y certificada por la Academia de Asociación de Sommeliers Mexicanos, así como por Wines of Argentina. Fundadora de Círculo Vinez club de vino y ajedrez en Ciudad de México, espacio que promueve la cultura y amor por estos dos mundos fascinantes. Miembro de una familia de Maestros del deporte mental, fundadores de la Escuela Nacional de Ajedrez hace 50 años y del tan querido Club México.

Su amor por el vino, cuyos aromas la remontan a su niñez en las cabañas remotas del Parque Nacional La Marquesa cercano a la Ciudad de México, en donde su familia solía reunirse a jugar y a compartir el clásico queso, pan y vino, la llevaron a iniciar su formación como Sommelier con la intención de vivir la sublime bebida con consciencia, compartir conocimiento, experiencias, pero sobre todo las bondades, la pasión y el placer que genera una buena copa de vino, así como las historias de cada botella y las que se tejen alrededor de ella, promoviendo su cultura y consumo responsable.
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La maison francesa presenta una 
edición inspirada en El Principito 
con activaciones especiales, y 
anuncia el inicio de una serie 
de brunchs con chefs invitadas




Por Editores de Copas y Corchos
Instagram: @copasycorchos
Twitter: @copasycorchos

Esta temporada, Ladurée apuesta por experiencias que no solo celebran la gastronomía, sino también la literatura y el talento de chefs mexicanos. Con una serie de activaciones que tendrán lugar en su boutique de Polanco, la marca francesa invita a los comensales a descubrir nuevas formas de disfrutar la mesa, donde la imaginación, la colaboración y el detalle son los protagonistas.


Un encuentro con El Principito

Como parte de su colaboración con El Principito, Ladurée presenta una edición especial que transforma el universo de esta reconocida obra en alta repostería.



Inspirada en el autor Antoine de Saint-Exupéry, la maison francesa lanza una caja edición limitada que incluye 12 macarons personalizables, convirtiéndose en el regalo ideal para el Día del niño.

En su interior, encontrarás una de las frases más emblemáticas del libro: “Sólo con el corazón se ve claramente”. Esta edición está disponible desde el 15 de abril, por un precio de $1,215.

 


Asimismo, se presenta un dúo especial que integra la adaptación de la obra por la pluma argentina de Graciela Repún, con ilustraciones de Paz Tamburrini y la caja de macarons, por $1,600. La preventa ya está activa y la colección podrá recogerse en la boutique de Polanco a partir del 25 de abril, fecha en la que también se llevará a cabo una activación en tienda.

Se trata de una jornada dedicada a la lectura, donde un cuentacuentos dará vida a la historia de este querido personaje. Una experiencia completa para los amantes de la literatura y la gastronomía.  

Desde su publicación en 1943, El Principito se ha consolidado como uno de los libros más leídos y traducidos en el mundo, con más de 300 millones de ejemplares vendidos. Su permanencia a lo largo del tiempo muestra la importancia de su mensaje a nivel mundial, el cual sigue resonando en distintas generaciones a través de valores como la imaginación, la empatía y la capacidad de asombro.

 

Brunch especial con La Macaria

El domingo 26 de abril, Ladurée dará inicio a una serie de experiencias de brunch que se realizarán de manera continua el último domingo de cada mes. Esta nueva propuesta de la marca busca abrir un espacio para descubrir distintas cocinas y talentos invitados, ofreciendo una experiencia gastronómica distinta una vez al mes.

Para esta primera edición, los comensales podrán degustar las creaciones de La Macaria, proyecto liderado por las chefs Elena López y Macarena Laris.

 


Disponible de 7:00 a 15:00 horas, esta activación presenta un menú especial de tres tiempos diseñado por las chefs invitadas, en el que se integran ingredientes frescos con técnicas francesas que caracterizan a La Macaria.

La propuesta inicia con un yogur de mango y vainilla con miel de tahini, coco fresco y granola; continúa con unos huevos benedictinos con salsa negra, cecina y bechamel de cilantro; y cierra con un pain perdu con durazno y macadamia, acompañado de mousse y cremoso de macadamia, además de confit de durazno. Éste último considerado la especialidad de La Macaria y un clásico de Ladurée.

 


Esta colaboración marca el inicio de una serie de encuentros gastronómicos que, mes con mes, buscarán dar espacio a distintas propuestas culinarias. Una oportunidad para probar diferentes interpretaciones en un mismo lugar.


Se recomienda realizar reservación previa para ambas experiencias. Si deseas asistir, puedes reservar en: https://ladureemx.com/haz-tu-reserva/ y https://www.opentable.com.mx/r/laduree-mexico-ciudad-de-mexico.  


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