Pequeño en tamaño, enorme en identidad. El País Vasco es una de las regiones más singulares del vino español, no solo por sus paisajes entre montaña y mar, sino porque aquí el vino: “Tiene idioma propio y es un país pequeño, pero con una personalidad muy fuerte”, comenta el sommelier Mikel Garaizabal, una de las voces más reconocidas en la divulgación de los vinos vascos.
La vitivinicultura vasca se divide prácticamente en dos mundos. Al norte, junto al Cantábrico, domina el txakoli; al sur aparece Rioja Alavesa, la cara más elegante y gastronómica de la Rioja.
El txakoli vive junto al océano. Fresco, ligero y con esa acidez que ideal para acompañar pintxos, mariscos y cualquier tarde frente al mar.
“El 80% se hace con las uvas Hondarrabi Zuri y Hondarrabi Beltza”, explica Garaizabal. En total, la región reúne unas 950 hectáreas y alrededor de 81 bodegas dedicadas a este vino históricamente ligado a los caseríos vascos.
Aunque durante décadas fue visto como un vino sencillo y local, el txakoli ha evolucionado. Hoy existen versiones más complejas, incluso rosadas, además de estilos con mayor trabajo sobre lías y capacidad de guarda. “Hay txakolis rosados y muchos estilos que la gente fuera del País Vasco todavía no conoce”, apunta el sommelier.
Su carácter atlántico también viene del suelo y del clima. Los viñedos se plantan sobre laderas húmedas y arcillosas cercanas al mar Cantábrico, donde las temperaturas moderadas permiten vinos de alcohol contenido y gran frescura.
Del otro lado aparece Rioja Alavesa, quizá la zona más refinada de toda la DOCa Rioja. Aunque representa apenas cerca del 20% del territorio riojano, su influencia es enorme.
“La Sierra Cantabria ayuda muchísimo al clima de los vinos de esta zona”, explica Garaizabal. Esa barrera montañosa protege los viñedos de la influencia atlántica extrema y permite maduraciones más equilibradas.
Aquí reina la Tempranillo, acompañada de Garnacha Tinta, Graciano, Mazuelo y Maturana. El resultado son vinos con muy expresivos, fruta muy clara en el paladar y una identidad que mezcla tradición medieval con arquitectura contemporánea.
Son dos caras muy distintas en una misma moneda y que combina muy bien con una zona que aporta una de las cocinas más buscadas del mundo.
Sobre Angelo Rivas: Máster en Negocio del Vino y Gestión Vinícola por la Universidad de Barcelona, sommelier y consultor profesional de vinos, así como periodista de bebidas y gastronomía por más de 25 años.
IG: @angelorivasmx
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